Los perezosos y sus metas

Soy perezosa. En todo el esplendor de la palabra. Lo peor es que soy muy ambiciosa. Además de no hacer mucho con mi día, me siento terrible la respecto. Y me encanta ponerme metas, pero de ellas si acaso 25% llegan a tomar forma y concluirse, ¿por qué? Repito: soy perezosa. Este año mi primera meta ha sido cumplir más de la mitad de lo que me propongo. No es nada fácil, así que tuve que idear un sistema que me ayudara.

  • El plan

 

Toda persona perezosa necesita de algo en primer lugar: estructura. Si no se tiene claro qué se quiere, por más proactivos que nos volvamos, no se avanza. Se debe hacer un análisis de uno mismo y ver qué cosas desea uno mejorar o cambiar. El autoconocimiento es una de las mejores armas de la gente empoderada, aunque suene así de cheesy.

Una vez que determinamos qué queremos, necesitamos transformar esos deseos en metas realistas,  de una forma específica y medible (¿Han escuchado de las metas SMART en el ámbito laboral? Algo así…). Cuando ya tenemos nuestras big goals, las despedazamos en mini metas que nos ayuden a llegar a eso grande que queremos.

Aquí es también cuando decidimos la frecuencia de esas metas. Pueden ser metas anuales o de semanas, o de cualquier otra frecuencia. Para las más difíciles, lo mejor es hacerlas más pequeñas, así notamos progreso más frecuentemente y nos motiva a seguir con ellas.

Entonces una meta general puede pasar de “ser más saludable”, a “sentirme mejor con mi cuerpo y mente, más activa, con más energía, y mantenerme así en el futuro”. Esta meta general se debe partir en pedacitos más pequeños:

      -Tomar más agua          -Hacer más ejercicio          -Hacer ejercicios para la memoria

Y estas a su vez pasan a  “Tomar 6 vasos de agua al día durante un mes seguido” o “Asistir al gimnasio 3 veces a la semana, 1hr cada día”.

Pero… ¿es eso suficiente? En mi caso, no.

  • La recompensa

 

Muchas veces el lograr algo por el simple hecho de lograrlo es suficiente, pero otras necesitamos motivación extra. Para mí recibir una recompensa una vez que cumplo una tarea es vital. Claro, tiene que ser una recompensa consecuente a la meta, por ejemplo no vamos a poner de premio tomar una gaseosa después de tomar 6 vasos de agua. Además, hay que tener cuidado con la autocompasión. Me ha pasado por ejemplo que por el simple hecho de entregar todas mis tareas a tiempo, me recompenso con tiempo extra de vagabundería y luego tengo que correr para las siguientes tareas que tengo que hacer, simplemente por el hecho de creer que me merezco todo ese descanso extra.

Estas recompensas tienen que ser algo que realmente añoremos. Siguiendo con la meta del agua…

-Tomar 6 vasos de agua al día durante un mes seguido

Y su respectiva recompensa:

-Un labial nuevo 🙂

Para mí, un labial es suficiente motivación para cumplir cualquier acuerdo conmigo misma. Busquen ustedes qué los mueve y les será fácil escoger sus recompensas.

  • ¡Escríbanlas!

Aceptémoslo. No somos buenos con la memoria. Cada sueño debe escribirse para que pueda materializarse. Tenerlo al frente, en el espejo, en el celular, en la computadora, algún lugar donde nos sea fácil su acceso para chequear el progreso que llevamos.

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Todo es cuestión de darnos un poco de amor. Dedicarnos tiempo y cabeza. Si no lo hacemos nosotros para nosotros, ¿entonces quién lo hará?

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Karma, venganza y otras posibilidades

Hay 6 personas en este mundo que realmente me han hecho daño. Unas sin saberlo, otras con toda la intención. Inclusive una que otra vez yo misma les permití destruirme. Recientemente 3 personas de ese grupo se han acercado a mí: una para pedirme perdón, otra para tratar de hundirme de nuevo y otra para pedirme que le salve la vida.

En cada uno de esos casos, lo que me recomienda la gente es: mándelos a la m*****. Absolutamente todos mis amigos me dan exactamente el mismo consejo. Y yo, en casi todas las ocasiones, omito sus sugerencias. Es peor aun cuando la gente te recomienda venganza. Esto es un big no-no. Simplemente infligir dolor a los demás no hace el nuestro más llevadero. Hay un dicho que dice “antes de buscar venganza, cave dos tumbas”. Así de sencillo, no hay nada más que decir de este tema. Y así también viene el del karma. El significado actual de esa palabra evoca el deseo de retribución y venganza para todo, pero sin ejecutar alguna acción como tal. Creo que sí hay un balance de energías en el Universo, pero no por hacer daño a otra persona, simplemente para encontrar un balance del bien y del mal. Definitivo hago otra entrada al respecto… Acá entra una de esas 3 personas que se volvieron a acercar a mí.

Ver su nombre en las notificaciones del celular, was weird. Y leer lo que me quería decir también. Me recordó de todo lo que pasamos hace unos años y lo bien que estábamos ahora, y recalcó todo lo malo que le pasó a varias personas que nos rodeaban en ese entonces, agradeciéndole al karma. Yo sólo sentí cómo la negatividad y la mala vibra me embargaban. Seguí su conversación cordialmente, pero luego me di cuenta que hay personas que simplemente no cambian. La energía que proyectamos es fuerte, esa persona me mostró rencor, yo traté de mostrarle perdón.

Hace unas semanas, una persona que tomó mi corazón, lo metió en la licuadora con leche condensada, lo congeló después y se lo comió como helado, me llamó en la madrugada para contarme que estaba pensando seriamente en terminar su vida. Inicialmente mi reacción fue “¿porqué esta persona cree que yo tengo tiempo para esto?”. Mi segunda reacción fue “entregue toda la comprensión y amor que pueda”.

Me dejó perpleja. A pesar de haber deseado muchas veces que desapareciera de este mundo, jamás pensé que ese deseo saliera de sí mismo. Traté de recordarle las fantásticas cosas de la vida, y de recordarle que a pesar de cualquier situación que pasamos, yo seguía necesitándole en esta dimensión. Después de unas 4 horas de charla, llegamos al acuerdo de que no haría ninguna estupidez. Thank you Yisus.

Al día siguiente me puse a evaluar porqué esa persona acudiría a mí en un momento así de su vida, y no a otras personas que yo creería más cercanas. Semanas después me llegó la respuesta. Hablando con una de esas personas que yo considero más cercanas a esa persona que me hirió, me dijo “la busca porque usted le pone orejas” (y en mis adentros pensé “ok, pero usted le pone las nalg*s, eso pesa más”, pero ese es otro tema aparte). Creo que ahí está la clave. Intento ser la mejor persona posible, inclusive con quienes no son de mi agrado. Mis amigos me han llegado a decir que lo hago porque “no me quiero”, y yo creo que lo hago más bien porque me amo en demasía como dice mi abuela. Tener tanta paz adentro me permite estar libre de rencor, de odio, de ira. De vez en cuando vuelven, pero trato de eliminar esos sentimientos lo más rápido posible.

Me rehuso a pensar que debemos tratar mal a quienes nos tratan mal. Me rehuso a pensar que esa es la naturaleza humana. Nunca dejen a nadie condicionarles su amabilidad. Si su corazón es bondadoso, déjenlo libre. Si en su corazón no cabe la venganza, nunca la busquen. Si creen en Dios, recuerden que Jesús dijo “amen a sus enemigos, asi como aman a sus amigos” (parafraseé claramente). El mundo necesita compasión, comprensión, y más importante aún, amor.

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Cuando sos bueno en todo, pero extraordinario en nada

Estoy segura que muchos se deben identificar conmigo. A mí todo se me da, pero no sobresalgo en prácticamente nada.

En la universidad me iba relativamente bien. Estuve en cuatro carreras completamente diferentes antes de finalizar una que me da de comer. Pero cualquiera de las otras cuatro las hubiera podido desempeñar sin problemas. En cuanto a deportes, he practicado unos seis. Dediqué mucho esfuerzo al porrismo, y era buena pero nunca llegué a ser la siguiente figura de University of Hawaii. Y así ha sido mi vida. He hecho de todo lo que se puedan imaginar, pero no he llevado nada al siguiente nivel.

Por años me he sentido miserable por esto. Ver a mis amigos triunfar en sus campos específicos, me daba alegría por ellos, pero me avergonzaba de yo no haber logrado algo similar. Verlos graduarse con su especialidad, y yo quizás en mi tercer intento de carrera. ¿Era yo mediocre? ¿Era conformista?

Ahora que lo veo todo en perspectiva, el haber probado tantas cosas ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Es simple, en cada una de ellas he crecido. Y de ahí viene el porqué me he sentido mal al respecto. La sociedad está hecha para desalentar el crecimiento y desarrollo de nuestras mentes. Se espera que desde pequeños elijamos el rol que queremos de adultos y que crezcamos simplemente para caber en ese molde. Como dicen, el conocimiento es poder, y al mundo no le sirve la gente que conoce bastante.

No tiene absolutamente nada de malo probarlo todo y dejarlo cuando ya no te emocione, más bien todo lo contrario. Primero, te da confianza ya que es menos lo desconocido de la vida. También te hace más empático, puedes entender de una forma más integral el universo que vive cada persona, y a su vez captas más fácilmente las necesidades y deseos de los demás.

Entonces, aquellos que han andado por varios caminos sin sentirse parte de ninguno pero al mismo tiempo perteneciendo a todos, ¡eso está bien! Emprisionarse en una sola dimensión, no es sano. Así que los insto a darse un chapuzón en todo lo que les llame la atención, y move on si algo no les prende el alma.

Y mi segundo consejo quizás les parezca contradictorio a todo lo que acaban de leer: Pick one. Llega un momento de la vida en que no hay tiempo, y hay que dedicarle los segunditos que nos queda libres a lo que más felicidad nos dé.

Tomo de ejemplo mi amado belly dance que este mes lo tengo muy presente que ya tengo un año de practicarlo. Llevo un año, pero ese año no ha sido nada más de asistir a una hora de clase por semana. Ese año ha sido de prácticas mínimo tres veces a la semana de hora y media cada una. He pasado horas viendo en YouTube a las mejores para ver si logro interiorizar eso que las hace precisamente las mejores. Me he mandado a competencias donde claramente no iba a ganar ni media medalla por participación. Y todo eso me ha llevado al punto donde le parto el a***** a mucha gente que lleva siglos en esto (estoy de bellyaniversario, déjenme olvidar la modestia).

Simplemente no estaría en ese punto si no fuera porque decidí dedicarme a ello. Así que esta ha sido otra de las mejores decisiones, enfocarme en una.

El punto viene siendo: hacer de todo pero concentrarse en algo. Será una dicotomía lo sé, pero así es la vida, ¿no?

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Mártir autoproclamada parte 1

Uuuggg… Los que me han conocido pueden dar fe de esto. He sufrido del síndrome del victimismo casi crónico. Simplemente me daba por hacerme la sufrida, por pensar que todo el mundo estaba en mi contra. Según yo, mi vida era tan transcendental para el resto del mundo, que habían algunos que tenían tiempo para hacerme la vida imposible y hacer de mi vida una miserable experiencia. Y no crean, hay gente cínica que sí saca el tiempo para eso, hay gente loca que le fascina hundir al resto para lograr ellos sobresalir un poco más.

Definitivamente está en uno el peso que uno quiera ponerle a las acciones de los demás. Por ejemplo, cuando era porrista muchas veces creí que otras chicas me tenían celos, o me detestaban, o no me daban el crédito suficiente. Ahora me digo a mí misma: ¿porqué diablos no se concentró en mejorar aun más sus habilidades gimnásticas y las dejaba con la boca cerrada? Pero no, Gabriela se quejaba con quien tuviera al frente y terminaba hablando de las víboras que la rodeaban. ¿Que realmente eran venenosas? ¿Y qué? Si hubiera estado más consciente de mi propio valor, ni me hubiera importado.

Gracias a Dios de repente me llegaba cierta luz o fantasma, o lo que sea y me susurraba “Grow up woman”. Darse cuenta que uno ha tenido el poder de manejar su vida desde siempre, es primero una desilusión, por no haberlo aplicado desde antes y por otro lado, esperanzador. Nos dice que si decidimos hoy mismo dejar de ser un mártir y en cambio ser un líder, lo podemos hacer perfectamente, es sólo cuestión de ser decididos y esforzarse para lograrlo.

También, de vez en cuando me daba por pensar que yo hacía grandes sacrificios a la humanidad, y sentía que yo debía sufrir para que otros en cambio fueran felices. Alguien que me explique qué diantres tenía yo en la cabeza… ¡Parte 2 en unos días!

Comparaciones: ¿cómo las detengo?

Si un día te encuentras comparando la vida de alguien más con la tuya, no estás solo. Desde tiempos inmemorables, la gente se pone en una balanza con alguien más para determinar el valor propio. Lo peor es que usualmente comparamos las maravillas de los demás con nuestros peores defectos, ¡qué tan injusto puede ser!

Yo era experta en compararme con otras personas. Era mi forma de saber si resultaba ser mejor que los demás, según yo porque así me valoraba a mí misma y mantenía mi confianza en un nivel aceptable. Pura vanidad. En otras ocasiones, la mayoría quizás, lo hacía al revés, estaba más consciente de lo bien que hacían las cosas otras personas, que de mejorar aquellas mías que me incomodaban. Siglos después comprendí que compararnos pone nuestro enfoque en la persona incorrecta. Logré entender que si pienso mucho en el resto, pues no me dedico el tiempo para pensar en mí, y me quedo estancada.

En resumen, demasiados pensamientos negativos alrededor, y eso es un pase seguro a vivir miserable. ¿Cómo lograr romper el ciclo? Les comparto estos tips que me ayudaron:

  1. Sé consciente de cuándo te comparas con alguien más: muchas veces no nos damos ni cuenta. Se nos vuelve tan natural el hecho de fijarnos en lo que tienen los demás, que lo hacemos inconscientemente, y de repente nuestra confianza y autoestima se ven destruidas. El primer paso es aceptar este comportamiento y desear cambiarlo.
  2. Simplemente rompe el hábito y deja de compararte con los demás: el conjunto de nuestras habilidades, nuestros talentos, nuestros éxitos y aprendizajes son invaluables y completamente singulares para cada uno, nadie ha vivido nuestra historia, nadie he experimentado lo mismo, nadie ha tenido las mismas condiciones. Si siempre quieres lo que tienen los demás, jamás serás feliz, siempre habrá alguien que por una u otra razón tiene algo mejor que nosotros, así como nosotros sobresalimos en cosas que otras personas no pueden ni imaginar. Y eso es lo hermoso de la diversidad, todos tenemos algo que aportar al mundo, aprende a valorar esas cosas en vos y en los demás.
  3. Concéntrate en el viaje: La vida no es una competencia, es un recorrido. Todos andamos en nuestro propio trayecto, tratando de encontrarle sentido a nuestra existencia, aprendiendo cosas nuevas, creando cosas nuevas. ¿Qué tal si nos esforzamos en esas metas de vida y al mismo tiempo ayudamos a otras personas a lograr las suyas?
  4. Compárate a ti mismo contigo mismo: Crea el hábito de comparar tu ser de ahora con el de hace unos años. Nota cuánto has cambiado, cuánto has crecido, cuánta sabiduría has alcanzado, y siéntete orgulloso. Has vencido infinidad de obstáculos, has recorrido un largo camino, agradécete por todo el esfuerzo y aprecia lo lejos que has llegado. Eso sí, sé realista. Si tenemos cosas que definitivamente nos alejan de la meta de ser un buen ser humano (dentro de los parámetros más aceptados), pues hoy mismo se le pone punto final y se trabaja para mejorarlo.

Le debemos al mundo ser. Ser individuos integrales, únicos, diferentes.  No puede ser posible que el Universo haya gastado semejante energía en crearnos como para que desperdiciemos el ratito que pasamos en este mundo viviendo bajo la sombra de alguien más.

El tren pasa una y otra vez

¿Cuántas veces hemos escuchado “ay tita, ya se le fue el tren”? Después de los veintitantos, si no te has casado, no te has graduado, no vives solo, etc, mucha gente considera que ya te agarró tarde. Es como si existieran etapas predeterminadas para la vida, escogidas quién sabe por quién, como si cada uno no tuviera el poder de hacer lo que le venga en gana cuando le venga en gana.

 

Y no sólo el mundo nos coloca dentro de esos límites. Nosotros mismos nos encerramos en ellos (hasta pareciera que lo hacemos con gusto) y llegamos a pensar que, si no hacemos ciertas cosas en determinado momento, ya se nos fue la oportunidad. Sentimos quizás que debimos iniciar antes, cuando éramos más jóvenes y enérgicos, o que tal vez hubiéramos podido tener un destino diferente si hubiéramos nacido en circunstancias diferentes. Todos hemos sentido que ya es muy tarde… Miramos al pasado y pensamos “Si tan sólo hubiera escogido esto en lugar de aquello, las cosas serían distintas ahora”. Y por más que deseemos cambiar el pasado, pues lamento recordarles que aún no hay forma posible (al menos que ya tengan una máquina del tiempo; en ese caso, please contact me ASAP).

 

Ha sido a mis 27 años cuando mi vida se empezó a alinear – corrección – cuando decidí alinear mi vida. Decidí alinearla a mis valores y principios, a mis metas y deseos, a mis virtudes y oportunidades. Me di cuenta que cuando uno quiere ser feliz, el tiempo o la etapa es lo de menos. Y no crean, de igual forma a veces me asusto. Mi blog me aterra. He revisado muchos blogs de Costa Rica. Son excelentes. Hay chicas de 20 años con blogs bellísimos, con contenido inmensamente creativo, con colaboradores de diversas áreas e ideas geniales. Y de repente cuando me distraigo me encuentro pensando “ya sos muy vieja para empezar un proyecto tan grande”. Yo misma me saboteo. Yo misma minimizo mi potencial y me creo incapaz de lograr grandes cosas. Pero, tengo la voluntad de cambiar. Y esas ganas de evolucionar me hacen reflexionar y volver a tomar coraje y seguir adelante con lo que sea que venga.

 

Todos tenemos el poder de reinventarnos, de volver a nacer, no estamos atascados en la vida. Podemos crear una nueva historia, con capítulos infinitos, intrigantes, de aventuras, y poco a poco nos convertiremos en una mejor versión de nosotros. Nunca es tarde. El tren pasa y pasa y nosotros decidimos cuándo montarnos, decidimos cuándo hacer un alto y tomar otro recorrido, o simplemente decidimos parar a descansar y a disfrutar de la calma. E importantísimo recordar, no para todos el tren se llama matrimonio, no para todos se llama trabajo perfecto, no para todos se llama hijos. Mi último tren se llamaba Blog. Me pidió bautizarlo y le llamé Mi Confetti, y tiene todas sus puertas abiertas para cuando quieran acompañarme.

De cómo el belly dance rescata vidas

Sin rodeos les cuento mi caso. Sufrir una infidelidad cambia la vida. No sólo la cambia, la destruye, y está en uno ver cómo se recupera. Al inicio, te sientes menos. Insignificante, vacía, opaca. Te empiezas a preguntar qué te falta como mujer. Noche y día analizas tus acciones para ver qué salió mal, qué estándar no cumpliste, qué tan buena eres cocinando, o en la cama, o en el trabajo, o en la vida. Sólo quieres entender qué pudiste haber hecho diferente para lograr que ese alguien decidiera amarte.

Cuando estaba ahí en el fondo, ahogándome, decidí probar algo diferente. Mi mamá me comentó de unas clases de baile del vientre que daban en una academia cerca de mi casa. El primer día de clases recuerdo que se me hacía difícil contener las ganas de llorar. El dolor era insoportable, y mi confianza estaba por los suelos. ¿Qué tal si para esto tampoco era lo suficientemente buena?

Después de una infidelidad pierdes el gusto por vos misma, ya no sos bonita, ya no sos inteligente, ya no sos nada. Pero el belly dance me empezó a contar una historia diferente. Clase tras clase me mostraba que quizá aún había luz dentro de mí. Cada clase me hacía descubrir que seguía siendo hermosa, me conectaba conmigo, con mi sensualidad, con mi diosa interna. Me daba a entender que en realidad tenía mucho poder como mujer.

Mi confianza volvió poco a poco. Movimiento tras movimiento Gaby se levantaba, y volaba. Cada sonido del tambor endulzaba mi corazón, lo arreglaba, hasta que llegó un día en que cada pedazo de mi alma volvió a su lugar. Bailar se convirtió en mi escape, me liberó de todo, me cobijaba cuando recaía y me daba la mano para motivarme.

Uno es suficiente, uno es todo, uno es único, y descubrirlo bailando es maravilloso. Así que si se sienten tristes, bailen; si se sienten olvidados, bailen; si se sienten despedazados, bailen; bailar es soñar con los pies, sorpréndanse, ámense, y les aseguro que la vida cambia, y no por destruida, sino porque se convierte en magia.

Dum dum tak!

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Primera entrada de blog

Ansiosa podría ser mi segundo nombre. Para cualquier cosa nueva que intente, mi cerebro genera una gran lista de todas las razones por las que podría salir mal. Y quizás no sea la única. A todos nos espanta el rechazo. Y es tal el terror que le tenemos que llegamos al punto de rechazarnos a nosotros mismos. Nos prohibimos siquiera intentarlo.

Cuando el miedo llega, lo más lógico es huir despavoridos. Y de esa misma forma vemos huir nuestros sueños y metas. El miedo hace que no avancemos, que no crezcamos, que nos sintamos estancados. Y sentirse estancado es angustiante. Estancado en el trabajo, estancado en los estudios, estancado en la vida… Y todo por no atrevernos a salir más allá de nuestra zona de confort.

Yo solía sentirme así. Vivía en una prisión de miedo que no me permitía disfrutar la vida. Todo lo tomaba personal, sentía que no era suficiente y dejaba que la opinión de la gente guiara mi vida. No importaba que tanto yo me esforzara, siempre me sentía estresada y como si no estuviera aprovechando todo mi potencial como mujer.

Desde el año pasado, Dios y el universo me han dado una perspectiva diferente. Este año entendí que la vida es bonita porque uno mismo la hace bonita. La vida es emocionante porque uno mismo busca aventuras. Todo lo que queramos depende del crecimiento que logremos en nuestro interior. Simplemente entendí que la felicidad y el éxito están dentro de mí, y es mi responsabilidad encontrarlos, valorarlos y desarrollarlos.

Por eso, decidí iniciar este blog. El miedo ha hecho que deje de intentar cosas que añoro con todo mi corazón sólo por mantenerme a salvo. Y a salvo, en esa zona segura, nada emocionante pasa. Llegó el momento de manejar los miedos, retar mis límites, mis estrategias de supervivencia y vivir como nunca antes lo he hecho.

Me estoy retando a mí misma. Les invito a hacer lo mismo y que exploremos esto juntos. La idea es convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos y al mismo tiempo crear una mejor versión del mundo, más pura, más emocionante, más feliz.